La sangre de una mujer de 115 años nos ha dado la clave de la eterna juventud


Habrá quién discrepe sobre tal afirmación, pero mucha más gente de la que nos imaginamos quiere vivir y ser joven para siempre. Vivir para siempre, ¿os lo imagináis? Comprendo que pasar la vejez siendo siempre joven es tentador, pero la inmortalidad… Personalmente no me acaba de atraer. Por el momento lo evidente es que muchas investigaciones buscan justamente eso, saber como vivir más, y también mejor, y parece que esta semana la sangre extraída a la que llegó a ser la mujer más anciana del planeta puede darnos algunas claves: 115 años de mujer, y un gran secreto en su sangre.

Las células madre, el origen de todo

La mujer en cuestión se llamaba Hendrikje van Andel-Schipper, nacida en 1890 y fallecida el pasado 2005. Y, durante sus 115 años, demostró poseer una notable salud y una cognición envidiable hasta el día de su muerte. No murió por ninguna enfermedad en particular, y por ello donó su cuerpo a la ciencia para que su caso fuera estudiado.
Según su sangre, la esperanza de vida no solo estaría determinada por las enfermedades que podemos sufrir, sino que nuestras células tienen un límite de sustitución. Es decir, cada cierto tiempo los tejidos se llegan a sustituir por otros nuevos completamente (un proceso que se lleva a cabo progresivamente, día a día). En dicho proceso, las células madre son clave, y precisamente estas son las que tienen un límite de agotamiento de regeneración. Tienen una vida útil predeterminada y van muriendo paulatinamente y de forma constante, para llegar un día donde dejan de poder dividirse (y eso implica también a las células sanguíneas estudiadas en Hendrikje).
En el caso de esta superanciana, hasta un 66% de sus células blancas sanguíneas se originaron a partir de solo dos células madre, por lo que la mayor parte o casi todas las células madre de su sangre ya habían muerto cuando se la estudió.
“¿Hay un límite en el número de divisiones de células madre? ¿Eso implica que hay un límite en la vida humana? ¿O podemos recibir cada año células madre nuevas guardadas desde nuestra juventud?”
Estas y muchas más preguntas se las hace Henne Hostege, del Centro Médico de la Universidad VU de Amsterdam (Holanda), y directora de este estudio.

La fatiga de las células madre

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Por otro lado, otra de las evidencias que hablaba sobre la fatiga de las células madre era que las células blancas de esta mujer tenían los telómeros realmente desgastados (las puntas de los cromosomas, que van acortándose a medida que las células se dividen). De promedio, sus células blancas tenían unos telómeros unas 17 veces más cortos que los de sus células cerebrales, las cuales apenas se dividen a lo largo de la vida (al menos, en comparación a las células sanguíneas).
“Se estima que nacemos con unas 20.000 células madre sanguíneas, y en un momento dado se activan unas 1.000 simultáneamente para regenerar la sangre. Durante la vida, el número de células madre activas disminuye, y sus telómeros se acortan hasta el punto en el que mueren, un punto llamado agotamiento de las células madre”

Las mutaciones sanguíneas inofensivas

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Finalmente, Holstege habla sobre otro hallazgo curioso en las células sanguíneas de esta centenaria: las mutaciones sanguíneas eran inofensivas. Es decir, existían errores en las células de la sangre de esta mujer, pero nunca le supusieron ningún mal y sus células madre siguieron multiplicándose y reponiendo sangre sin más. Es la primera vez que se han estudiado las mutaciones de toda una vida en una persona tan anciana y saludable como esta, y la ausencia de mutaciones peligrosas o susceptibles de dar lugar a cáncer indican que Andel-Schipper tenía un sistema inmune superior para la reparación de errores celulares.
Toda esta información podría abrir la puerta al rejuvenecimiento celular mediante inyecciones de células madre guardadas, según indican algunos expertos. Células madre libres de mutaciones y con telómeros completos. Aunque, claro, esto solo podría servir para la sangre y no para otros órganos /(al menos basándonos en nuestros conocimientos actuales).
Por el momento, el plan de Holstege es comparar los genes de Andel-Schipper con los de otras personas con enfermedad de Alzheimer para saber que genes podrían proteger de la neurodegeneración. Esperamos que tenga éxito.

Fuente: Medciencia

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